miércoles, 4 de enero de 2012

Cuando no hay voluntad de entendimiento

—Buenos días.
—Buenos días.
—Verá usted: necesito una pieza para conectar la toma de agua de una lavadora al grifo de una cisterna de inodoro.
—Ah, sí. ¿Quiere una técularreductoradetresoctavosaunmedio o una méculaadaptadoradeunmedioatrescuartos?
—No, no, no. Yo lo que quiero es una pieza para conectar la toma de agua de una lavadora al grifo de una cisterna de inodoro.
—Bueno, pero si no me dice usted las medidas, no le puedo ayudar.
—¿Las medidas? Pues la toma de agua es estándar y el grifo, también estándar.
—¿Entonces qué quiere? ¿La mécula o la técula?
—Pues no lo sé. Verá usted: yo tengo una lavadora que quiero conectar a...
—Ya, ya le entendí.
—...el grifo es normal y corriente.
—¿Ha pensado usted en quitar el grifo? Seguro que no tiene mayor problema en conectarla a la pared.
—Es que no me quedan azulejos, y si rompo uno entonces sí que la lío. De todas formas, alguno de los dos no ha entendido el conceto: ¿vengo a comprar una pieza y usted me dice que mejor que no la compre?
—Si no sabe usted qué pieza comprar...
—Pues ya se lo he dicho: para conectar...
—Que sí, que sí. Mire, yo se las enseño y usted decide. Aquí la técula —enseña algo similar a un coprolito, pero de cobre— y aquí la mécula —una réplica a escala 1:50 del motor nuclear de un OVNI—. ¿Cuál se lleva?
—Pues no sé. ¿Cómo se conectan estas cosas?
—Pues como todo: con una llave grifa y un poco de teflón. Mire, si no se ve capaz, ¿por qué no llama a un fontanero? Da la casualidad de que mi cuñado...
—¡Quite, quite! Menudos sinvergüenzas los fontaneros. Que te hacen esperar un mes y te cobran 80€ por cualquier estupidez.
—Bueno, pues ya me dirá qué pieza se lleva usted.
—Pues no sé... a ver... —Tira una moneda al aire.— Me llevo la técula.
—Perfecto. Es 1,50 €. ¿Se la envuelvo?

Pero claro, llega uno a casa y aquello no encaja ni a tiros. Al día siguiente:
—Oiga, ¡vaya puta mierda! ¡Esta técula no me sirve! ¡No encaja!
—Coño, ¡pues haberse llevado la mécula! Mire que le pregunté expresamente qué necesitaba.
—Pues deme una. Y quédese con esta porquería de mécula.
—No, eso sí que no: está usada y no puede usted devolverla.

¿Cómo es esa expresión? Ah, sí: encima de jodido, apaleado.

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